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domingo, 11 de octubre de 2026Periódico Digital · Orden & Pacto Editorial
CLAVES DEL DÍA
Publicado: 01:38 p. m.· Actualizado: 01:38 p. m.
ARIEL OZORIA
PorARIEL OZORIA
11 ago 2026· 3 min lectura

¿Está República Dominicana preparada para un terremoto como el que sacudió Colombia?

El sismo de magnitud 7.4 que dejó decenas de fallecidos en Colombia reabre una pregunta que también involucra a la República Dominicana: qué tan preparada está para enfrentar un evento de esa magnitud.

Lo esencial

Qué ocurrió

Un terremoto de magnitud 7.4 sacudió el occidente de Colombia, provocando víctimas, daños estructurales y una amplia movilización de los organismos de emergencia.

Quiénes participan

Las autoridades colombianas, organismos de rescate, el Servicio Geológico Colombiano y miles de familias afectadas continúan enfrentando las consecuencias del desastre.

Qué significa

El evento vuelve a recordar que los terremotos no distinguen fronteras y que la preparación previa puede marcar la diferencia entre una emergencia controlable y una tragedia de gran escala.

Qué sigue

Mientras Colombia mantiene las labores de rescate y evaluación de daños, la experiencia deja lecciones para otros países con riesgo sísmico, entre ellos la República Dominicana.

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Las imágenes que llegan desde Colombia muestran edificios agrietados, carreteras afectadas, hospitales evacuados y equipos de rescate buscando sobrevivientes entre los escombros. El terremoto de magnitud 7.4 registrado esta semana no solo dejó una profunda huella en ese país; también recordó una realidad compartida por buena parte de América Latina: convivir con el riesgo sísmico significa prepararse antes de que ocurra la próxima emergencia.


Para la República Dominicana, esa realidad no es ajena. El territorio nacional se encuentra sobre un complejo sistema de fallas geológicas, entre ellas la Falla Septentrional y la Falla Enriquillo-Plantain Garden, consideradas por los especialistas entre las de mayor actividad en la región del Caribe. Ambas han sido responsables de importantes movimientos sísmicos a lo largo de la historia de la isla.


Los registros históricos muestran que el país ha experimentado terremotos de gran intensidad. El ocurrido en 1946 frente a las costas de Samaná provocó un tsunami que afectó varias comunidades del noreste, mientras que otros eventos registrados en distintas épocas han puesto a prueba la capacidad de respuesta de las autoridades y de la población.


En los últimos años, el país ha fortalecido instituciones encargadas de la gestión del riesgo, entre ellas el Centro de Operaciones de Emergencias (COE), la Defensa Civil, la Oficina Nacional de Evaluación Sísmica y Vulnerabilidad de Infraestructura y Edificaciones (ONESVIE) y el Centro Nacional de Sismología de la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Estas entidades desarrollan labores de monitoreo, evaluación de edificaciones, capacitación y coordinación para responder ante posibles emergencias.


Sin embargo, los expertos coinciden en que la preparación frente a un terremoto no depende únicamente de los organismos de socorro. También involucra la calidad de las construcciones, el cumplimiento de las normas de ingeniería, la planificación urbana y el conocimiento que tenga la población sobre cómo actuar durante los primeros segundos de un sismo.


La expansión acelerada de las ciudades, el crecimiento de comunidades en zonas vulnerables y la existencia de edificaciones levantadas antes de las actuales normas sísmicas representan desafíos que siguen presentes. A ello se suma la necesidad de mantener actualizados los planes de evacuación en escuelas, hospitales, edificios públicos y centros de trabajo.


La experiencia internacional demuestra que los terremotos no pueden predecirse ni evitarse. Lo que sí puede cambiar es la capacidad de una sociedad para reducir sus consecuencias mediante prevención, educación, infraestructura segura y una respuesta coordinada cuando ocurre la emergencia.


El terremoto de Colombia vuelve a colocar esa discusión sobre la mesa. No porque exista una amenaza inmediata para la República Dominicana, sino porque recuerda que vivir en una zona sísmica exige preparación permanente y decisiones que trascienden los momentos de crisis.


La Clave


Las tragedias suelen despertar la atención cuando ya han ocurrido. Sin embargo, la verdadera gestión del riesgo comienza mucho antes de que la tierra tiemble.


El terremoto de Colombia no debe verse únicamente como una noticia internacional. También representa una oportunidad para revisar qué tan preparadas están nuestras instituciones, nuestras ciudades y nuestras familias para enfrentar un evento similar.


La diferencia entre un desastre natural y una catástrofe humana muchas veces no está en la fuerza del sismo, sino en el nivel de preparación de la sociedad antes de que ocurra.

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Fuentes: Servicio Geológico Colombiano (SGC). Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres de Colombia (UNGRD). Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS). Centro Nacional de Sismología de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Oficina Nacional de Evaluación Sísmica y Vulnerabilidad de Infraestructura y Edificaciones (ONESVIE). Centro de Operaciones de Emergencias (COE). Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR). Reuters.