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domingo, 11 de octubre de 2026Periódico Digital · Orden & Pacto Editorial
CLAVES DEL DÍA
Publicado: 05:14 p. m.· Actualizado: 05:16 p. m.
Redacción O&P
PorRedacción O&P
27 ago 2026· 3 min lectura
Un glaciar colapsó en el Himalaya: la cadena que terminó en una catástrofe

Un glaciar colapsó en el Himalaya: la cadena que terminó en una catástrofe

Más de 360 personas han muerto y más de 1,400 permanecen desaparecidas tras las inundaciones que golpearon Nepal y el Tíbet, mientras continúa la búsqueda de supervivientes y persiste el riesgo de nuevas crecidas.

Lo esencial

Qué ocurrió

Un colapso glaciar desencadenó el miércoles 26 de agosto una violenta inundación que recorrió valles y comunidades de Nepal y el Tíbet

Quiénes participan

Residentes, trabajadores, turistas y peregrinos se encuentran entre las víctimas y desaparecidos de una emergencia que afecta ambos lados de la frontera. (

Qué significa

El desastre muestra cómo un desprendimiento de alta montaña puede convertirse rápidamente en una cadena de amenazas para poblaciones situadas kilómetros aguas abajo.

Qué sigue

Continúa la búsqueda de desaparecidos mientras Nepal y China vigilan lagos formados por los escombros ante la posibilidad de nuevas inundaciones.

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Una masa gigantesca de hielo y roca se desprendió en el Himalaya y, en cuestión de minutos, puso en marcha una cadena de destrucción que atravesó fronteras. La inundación repentina que golpeó el miércoles la zona entre Nepal y el Tíbet deja ya más de 360 muertos y más de 1,400 desaparecidos, de acuerdo con el balance publicado este jueves por Associated Press. Las cifras siguen siendo provisionales mientras avanzan las operaciones de búsqueda.


Las primeras horas estuvieron marcadas por la incertidumbre sobre el origen del desastre. El Servicio Geológico de Estados Unidos había registrado inicialmente una señal que fue interpretada como un terremoto. Posteriormente, el organismo modificó su evaluación y determinó que correspondía a un colapso glaciar de magnitud sísmica equivalente a 5.2, acompañado por un desplazamiento de escombros aguas abajo.


Los científicos todavía reconstruyen la secuencia exacta. Los análisis preliminares apuntan al desprendimiento de una gran porción de hielo y roca que cayó hacia el valle y alcanzó el sistema fluvial. La acumulación de materiales habría bloqueado temporalmente el agua antes de liberar una corriente de enorme fuerza. En un punto del río Trishuli, el nivel llegó a aumentar hasta nueve metros en aproximadamente media hora, según especialistas citados por AP.


El agua no avanzó sola. Llevaba lodo, rocas, hielo y sedimentos capaces de golpear todo lo encontrado en los estrechos valles de la región.


La infraestructura quedó severamente afectada. Autoridades nepalesas reportaron decenas de puentes destruidos y cerca de 40 kilómetros de carreteras dañados. El aislamiento de comunidades ha obligado a utilizar helicópteros para buscar supervivientes, evacuar heridos y transportar suministros. Más de un centenar de personas habían sido rescatadas por vía aérea, según el Ejército de Nepal.


La dimensión internacional de la tragedia es particularmente significativa. Entre los desaparecidos hay cientos de extranjeros. Muchos se encontraban en rutas de peregrinación hacia el monte Kailash, considerado sagrado por distintas tradiciones religiosas. La Junta de Turismo de Nepal contabilizaba 517 extranjeros entre las personas cuyo paradero no había sido determinado.


La emergencia tampoco terminó cuando pasó la primera corriente. Nepal y China mantienen vigilancia sobre lagos formados por el represamiento natural de ríos con los materiales desplazados por el desastre. Las autoridades han advertido que una ruptura podría provocar nuevas crecidas y han pedido mantenerse alejados de las riberas y zonas consideradas peligrosas.


Hay otra cuestión que exige prudencia: el cambio climático.

Los científicos señalan que el calentamiento está creando condiciones capaces de desestabilizar hielo y roca en las altas montañas. Reuters recoge además que Nepal ha perdido cerca de un tercio de su hielo glaciar durante poco más de tres décadas. Sin embargo, los especialistas continúan investigando qué provocó específicamente este colapso. Por eso, no puede afirmarse todavía que el cambio climático haya sido la causa directa de este desastre concreto.


Lo ocurrido en el Himalaya deja así dos historias desarrollándose simultáneamente. La primera es humana y todavía no termina: cientos de familias esperan noticias mientras los equipos de emergencia buscan desaparecidos entre comunidades cubiertas por agua, lodo y escombros.


La segunda mira hacia adelante. Científicos y autoridades tendrán que determinar qué señales precedieron al colapso y hasta qué punto una vigilancia más intensa, mejores sistemas de alerta o medidas adicionales de prevención podrían reducir las consecuencias de fenómenos semejantes.


La Clave


La tragedia del Himalaya demuestra que un desastre puede construirse mediante una cadena de acontecimientos que se desarrolla con enorme rapidez: una montaña pierde estabilidad, hielo y roca alcanzan un río, el agua queda represada o desplazada y una crecida termina golpeando poblaciones situadas aguas abajo.


Para República Dominicana la amenaza no son los glaciares, pero la enseñanza sobre prevención sí resulta pertinente. Huracanes, inundaciones repentinas, deslizamientos y terremotos plantean una pregunta parecida: cuánto tiempo tendrá una comunidad para reaccionar cuando llegue la emergencia y qué tan preparada estará para hacerlo.


La prevención no elimina los fenómenos naturales. Puede, sin embargo, marcar la diferencia entre detectar una amenaza a tiempo y enfrentarla cuando ya ha alcanzado a la población.


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Fuentes: Associated Press (AP) Reuters U.S. Geological Survey (USGS) Autoridades de Nepal Autoridades de China International Centre for Integrated Mountain Development (ICIMOD

Redacción Orden & Pacto EditorialRedacción